En los comienzos del siglo XIX, Valladolid contaba con una población de aproximadamente 20 mil habitantes, conformada por una minoría peninsular de orígenes vasco y santanderino inmigrados décadas atrás, por “españoles americanos” y por un número considerable de indios, mulatos y representantes de otras castas. La ciudad había crecido paulatinamente, lo que podía observarse, sobre todo, en los planos político, económico y material. Valladolid era la sede de un vasto obispado que comprendía a los actuales estados de Michoacán, Guanajuato y partes de San Luis Potosí y Guerrero; fungía como capital de la intendencia del mismo nombre y contaba con la añeja institución del ayuntamiento. LEER MÁS