Conferencia “México y sus relaciones diplomáticas” PDF Imprimir E-mail

E
l reconocimiento de México en la esfera internacional, luego de su independencia nacional, no fue fácil, pues el contexto bélico externo e interno limitó el proceso de consolidación, aseguró la historiadora Antonia Pi-Suñer.

 



México, Distrito Federal a 8 de junio de 2009
Conferencia “México y sus relaciones diplomáticas”

 

 

 

Durante la conferencia “México y sus relaciones internacionales”, celebrada en el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), la doctora en Historia por la UNAM hizo un recuento de las incipientes relaciones internacionales del México independiente y recordó que este proceso, además, fue sumamente costoso para los ciudadanos.

 

El reconocimiento, continúo la historiadora, derivó en un importante endeudamiento externo, así como en la intervención de países extranjeros, y en la pérdida de la mitad del territorio nacional.

 

“Si nos ubicamos en el México recién independizado nos daremos cuenta de lo difícil que fue para los peninsulares radicados en él asumir una nueva nacionalidad. La transición de colonia a país independiente fue un proceso largo y difícil, que no se resolvió con la mera declaración de independencia”, recalcó.

 

Según Pi-Suñer, México enfrentó sus primeros años como nación independiente sólo con el apoyo de Inglaterra y con una deuda externa con el reino español, la cual estuvo en el centro de los conflictos y negociaciones con la demás naciones que apoyaban a la nación europea.

 

La autora de Una historia de encuentros y desencuentros. México y España en el Siglo XIX recordó que la deuda con España se remontaba a tiempos virreinales, y que había quedado consignada como propia en el Tratado de Paz y Amistad, firmado en Madrid en diciembre de 1836.

 

Antonia Pi-Suñer añadió que este tortuoso camino de reconocimiento estuvo empañado por el constante enfrentamiento interno entre conservadores y liberales, el cual mermó con la expedición de las Leyes de Reforma.

 

“Hay que entender el contexto: nacimos monárquicos, queríamos una monarquía. El dilema entre República o monarquía tardó mucho en madurar”, dijo.

 

Explicó que fue hasta después de la administración del presidente Benito Juárez cuando se restablecen las relaciones diplomáticas con las demás naciones, siendo el general Porfirio Díaz una pieza fundamental en esta nueva etapa de México.

 

La historiadora Antonia Pi-Suñer participó en las conferencias que el INEHRM organiza, en el marco de la conmemoración del 150 aniversario de la expedición de las Leyes de Reforma en México.

 
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