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Discurso del Presidente Felipe Calderón Hinojosa Imprimir E-mail
Especiales
DISCURSO DEL LIC. FELIPE CALDERÓN HINOJOSA, PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

 

 

Icono DISCURSO DEL LIC. FELIPE CALDERÓN HINOJOSA Icono
PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

 

 

Señor Ministro Guillermo Ortiz Mayagoitia, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Señor Diputado César Duarte Jáquez, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y de la Comisión Permanente del Congreso.

Señor Senador Gustavo Enrique Madero Muñoz, Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República.

Señor licenciado José Ángel Ávila Pérez, Secretario de Gobierno del Distrito Federal.

Honorables integrantes del presídium.

Distinguidos invitados especiales.

Señoras y señores.

2010 será el año de la Patria; en él festejaremos el inicio del Movimiento de Independencia, gracias al cual nuestro país conquistó la libertad y la soberanía.

También recordaremos la vida de Hidalgo, de Morelos, la de tantos hombres y mujeres que lucharon por un México igualitario y justo; por un México libre, un México sin discriminación, un México libre de desigualdad y de esclavitud.

Recordamos la fecha en que México se ganó el reconocimiento y el respeto de las naciones.

Ignacio Manuel Altamirano expresó mejor que nadie el significado de la Independencia y la gratitud a quienes la vislumbraron y lucharon para alcanzarla, dijo: En cualquier posición en que nos coloque la suerte, todos volvemos los ojos a nuestro glorioso año 1810, para reanimar nuestra fe política.

En el 2010 conmemoraremos también el Centenario del inicio de la Revolución, epopeya en la que los mexicanos reivindicamos el sufragio y las garantías individuales, además de los derechos sociales y la soberanía de la Nación sobre los bienes y recursos naturales.

Estoy convencido de que la dignidad de una Nación se expresa en la forma en que se conoce, reconoce y respetan las ideas y los ideales. La forma en que se reconocen las obras y las hazañas de los antepasados individuales o colectivos.

Conmemorar el nacimiento de una Nación es hacer vigente su pasado, es mantener viva la memoria, es tener presentes los valores sobre los cuales esa Nación se edificó: libertad, igualdad y justicia.

El 2010 será, sin duda, tiempo de júbilo y alegría; en cada hogar, en cada escuela, en cada barrio o plaza pública viviremos intensamente el orgullo de ser mexicanos, el orgullo de provenir de ese pasado nuestro, rico en complejidad, dramatismo y gloria, pero celebraremos también el orgullo de nuestro futuro.

Un orgullo que construiremos juntos, con la firme determinación de engrandecer cada día nuestra Patria, como fue el ideal de nuestros libertadores; porque finalmente la Patria es de todos, la Patria es para todos.

Para encauzar las celebraciones de la Independencia y de la Revolución hemos establecido un programa que conjuga los esfuerzos de los Tres Poderes de la Unión, hoy aquí representados por sus titulares, de los diversos órdenes de Gobierno, de la academia y de la sociedad civil.

Con este programa actuaremos de manera institucional, respetuosa y coordinada en los festejos que deben estar por encima de cualquier diferencia parcial entre los mexicanos.

En el caso que hoy nos reúne, el Gobierno de la Ciudad de México y el Gobierno Federal hemos unido voluntades para convocar a un concurso nacional, el cual tiene por objeto la construcción de un Arco Conmemorativo del Bicentenario de la Independencia.

Por su importancia simbólica y belleza arquitectónica, estoy seguro de que este Arco, este monumento se sumará a la majestuosidad de obras tan emblemáticas y admiradas por todos los mexicanos, como son el Ángel de la Independencia, el Hemiciclo a Juárez o el Monumento a la Revolución.

Esta obra será un símbolo de orgullo y de unidad para los mexicanos de hoy y para los mexicanos del futuro; será el emblema de una Nación moderna que manifiesta la fidelidad que siente hacia su pasado y que al mismo tiempo busca heredar a las próximas generaciones lo mejor de su cultura, de su arte, de su sensibilidad estética.

Esta obra conmemorativa se ubicará en este corazón de México que es nuestro Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México; sumará esplendor a su esplendor, estará en la plaza delimitada por la Secretaría de Salud, La Puerta de los Leones del Bosque de Chapultepec y el Parque Ariel a un costado de la Torre Mayor, donde alguna vez estuvo la estatua de la Diana Cazadora.

Para su construcción invitaremos a participar mediante concurso a los mejores arquitectos mexicanos, seleccionados de manera conjunta por el Gobierno Federal y el Gobierno de la Ciudad de México, que afanosamente viene trabajando en su propio programa de Conmemoraciones del Bicentenario y del Centenario.

Estamos convencidos de que la unidad de los mexicanos para una fecha tan significativa de la Patria debe ser una premisa que guíe, precisamente, una adecuada conmemoración.

La idea de esta convocatoria es que los participantes envíen su anteproyecto a más tardar a finales del mes de marzo; y el jurado, constituido por un grupo interdisciplinario de artistas, arquitectos, historiadores, así como por destacadas autoridades, tanto del Gobierno de la Ciudad como del Gobierno Federal, darán su fallo en el mes de abril.

Se pretende que las obras del Arco comiencen en junio de este mismo año, y su inauguración está prevista, precisamente, para el 16 de septiembre de 2010, en el día del Bicentenario del Grito de la Independencia.

La unión y la fraternidad deben ser el sello de los festejos del 2010. Celebraremos con la dignidad y el orgullo de una Nación que se sabe libre, soberana y democrática.

Somos ahora, por encima de nuestras naturales diferencias, una misma Nación, heredera de la insurgencia, la Reforma y la Revolución.

El año de la Patria será tiempo para la celebración y la alegría, pero también deberá ser un año de estudio y reflexión, un año en el que debemos preguntarnos a conciencia plena qué México queremos heredar a las generaciones del mañana.

La nuestra es la generación del 2010, es la generación del Bicentenario, una generación que está convencida de que México enfrenta problemas serios, sí, pero que lucha con ahínco para superarlos.

Tener una Patria más justa, más libre, más democrática, más próspera, más segura, mucho más justa y más equitativa.

Si miramos hacia atrás con atención y vemos con perspectiva, el largo recorrido histórico de México entenderemos que la responsabilidad de nuestra generación es mayúscula.

Justamente por eso, conmemorar la Independencia y la Revolución implica luchar juntos para superar los serios obstáculos que amenazan la vida de la Nación.

Es contribuir ante todo a brindar seguridad y tranquilidad a las familias mexicanas, es mejorar la calidad de la educación, es trabajar para que todos los mexicanos tengan acceso a médico, medicinas y tratamiento.

Es también construir la prosperidad que puede dar tener una Nación mucho más competitiva en un mundo global; es trabajar por generar los empleos que los mexicanos necesitan.

Es, también, cuidar nuestro medio ambiente en la idea de que haya un México que dure para siempre. Y por eso para el año del Bicentenario y del Centenario, el año de la Patria, nuestros Gobiernos, tanto Federal como de la Ciudad, se han propuesto alcanzar metas que son indispensables para cualquier Nación.

En el caso nuestro, la meta es alcanzar, por ejemplo, la cobertura universal de salud, es decir, atención médica, tratamiento y medicinas para todas las mexicanas y todos los mexicanos sin excepción.

Conmemorar la Independencia y la Revolución implica otros esfuerzos impostergables para México, es impulsar también conjuntamente las reformas y transformaciones que se requieren para que nuestro país compita con éxito en el mundo, prospere y genere los empleos que necesita.

El México del mañana, señoras y señoras, se cimienta ahora, la conquista de un mejor mañana depende de lo que los mexicanos hagamos ahora. Estamos a menos de un año de dar inicio a las conmemoraciones patrias.

Hoy convoco a todos a participar en esta gran fiesta nacional con alegría y entusiasmo, con imaginación, creatividad y trabajo.

Los invito a sentirse, a sentirnos cada vez más orgullosos de nuestras raíces, a estudiar, a reflexionar, a leer, escribir o difundir los hechos, los procesos, las ideas de nuestra historia y a conocer de cerca, con sensibilidad, con objetividad, con respeto a nuestros personajes.

El mejor homenaje que podemos rendirles, por encima de nuestras diferencias, es unir fuerzas para dar cumplimiento a los mejores ideales que la Nación ha heredado del pasado y proyectarlo sabiamente hacia el porvenir.

Por eso ante el pasado México tiene el deber de la reconciliación, México debe reconciliarse con su pasado, escribió Octavio Paz.

2010 debe ser el año de esa reconciliación, pero frente al futuro México tiene un deber aún mayor: el deber de la unión.

2010 deber ser también el año de la unidad en la pluralidad, que nada ni nadie puede vulnerar.

2010 debe ser el año en que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos recuerden con emoción.

Fue entonces, dirán, cuando mis padres y abuelos dieron impulso decisivo a la construcción de un país moderno, pacífico, respetuoso de la ley y de la vida, plenamente maduro y responsable.

Ese futuro de concordia que todos queremos, ese futuro en que todos los mexicanos, sin excepción, vivan mejor es la tarea prioritaria de esta generación del Bicentenario.

Estoy convencido de que sabremos estar a la altura de la historia.

Muchas gracias.